Fue la versión balompédica del cuento de El patito feo, sólo que este patito no resultó ser un bello cisne, sino un temible delantero centro. Óscar Alberto Dertycia -el Cocayo, Mister Proper- fue carne de burla y cuplé carnavalesco a su llegada a Cádiz. Nadie tomaba muy en serio a aquel tipo tan feo que se había quedado totalmente calvo por culpa del estrés generado por un grave lesión.
Entonces, contra todo pronóstico, aquel Cádiz que olía a Segunda Divisón empezó a reaccionar y, finalmente, se salvó. No poca culpa tuvo el concurso del Cocayo, traducido en entrega, pelea y goles.
Permítante que recuerde el que le recetó al Barcelona, a aquel Barça altanero y orgulloso que se autodenominaba Dream Team, y que se llevó de Cádiz un póquer de goles encajados de recuerdo. Fue el 3-0. Maniobra de delantero puro, que se hace con el balón tras surgir como un ilusionista de la nada, sale pitando con el cuero y bate a Zubi con la sangre fría y eficacia de un sicario del narco.
¡Grande Dertycia! Sin duda, no será la última vez que se asome a este blog.
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